viernes, 14 de diciembre de 2007

Un poco de risas
vino y lagrimas
historias y silencios...

Soy un pozo pequeño
hecho de barro fresco
asido a la tierra seca
amagado por la tormenta

Guardo en mi oscuridad
acuosos sueños detenidos
gritos de rayo silenciados
tesoros mohecidos y rotos

Delicadas rosas pálidas
me ensoñan en la penumbra
pequeñas y casi marchitas
que mantienen mis entrañas en pie

Cigarras que cantan chiquitas
su menester por encontrar el amor
detenidas a las espinas de mis rosas
zumbando suspiros de ahogadas pasiones
tengo fragancias dulces y tibias
rojas y azules como prendedor
hechas caricias atrapadas en el aire
que te esperan para llenarte de mimos

Un día contemplo mi soledad
en medio del bosque nublado y triste
y te acercas con tus pies de ninfa
tarareando luces y brisas carmesíes
me contengo y callan las cigarras
el manantial de mi ser se agita
tus manos blancas lo tocan
y llevan mis entrañas a tus labios

Las rosas se abren radiantes
despiertan viscerales los sueños
evocan los rayos matinales de abril
anhelan las lluvias frugales de octubre
cantas mis recuerdos y porvenires
con tus labios de luna creciente
con tu boca de racimos dulces
bacanales olimpos donde nace la vida
se abre el cielo y me muestra las estrellas
durmientes en la cuna del universo infinito
entonces me torno montaña o viento celeste
y soy Dios, soy espiga y soy algo que solo eres tú.

lunes, 15 de octubre de 2007

Perjura

Mi rostro se desdobla traspuesto en la noche,
si pudiese separarme y fragmentarme todo,

la cosa consistiría simplemente en tres fondos:

Esperarte ausente de mí y salirte al paso cada vez.

Ya no basta la obscuridad sobre tu pecho,
ni la calidez sonora de tus labios en las nubes,

tampoco que me muestres tus hombros recortados,

atados a la saliente púrpura y querible de tu corazón.


Este hundirse hacia la historia de otros,
este apagarse la sangre en los ojos de alguien más,

esta ansiedad de palabras dichas por ti a los demás,

esta avidez de estar tras tus pasos sin mas que andarte.


No basta pues ni siquiera saberte, menos sentirte.

Las palabras se tornan herramientas difusas y hoscas,

donde los labios van tras los labios carmines,

donde los ojos van a por los ojos y solo por tus ojos,

donde se repite la insoportable visión de agotárteme

desértica y traslucida... para ya solo amarte sin palabras...


El agua que sorbo del tiempo que me das se acaba,
sin desprecio de tus manos cuando me buscan,

tan solo para sentirse seguras sin ser mas allá,

por que cuando se acaban las palabras,

sólo quedan los besos y esos,

esos no los das.

viernes, 5 de octubre de 2007

Hablarte de ausencias

Me paso entre la lluvia

y las sombras de ayer.

Los sonidos se van y retornan,

igual que tus imágenes y mi sueño.

También me guardo algo de vez en cuando;

la angustia de tu ausencia me lo pide,

mas que por el gusto de recordarte,

detenida como un anuncio de espectacular

He de regresar a los coches y las tardes ardientes,

a los gritos y la furia colectiva de transeúnte,

pagar la cuota de dolor por placer inmaculado;

vehemente y furioso en la ciudad que no me reconoce.

A veces me harto de hablarte de ausencias,

porque mis pasos no van mas allá.

Todos se marchan a por vidas distintas...

y yo sigo ausente entre tanto que se marchó...

jueves, 4 de octubre de 2007

Cuando estás

He de decir tantas cosas.

Es tormentoso mirarte pequeña,

salir sin encontrar motivos

si no caminar a tu lado...

El mundo mira sin una razón,

sin pensar en lo que tengo.

No saben que hay en tu rostro,

ni como tus labios me muestran

una canción.

Callar la sonrisa del viento,

negarse ante la furia roja del ocaso,

cerrar los ojos a las estrellas,

correr a tu lado sin pensarlo.

Siempre tengo noción de que estas,

cuando tus olores de flor veraniega

se impregnan en mi boca ansiosa,

igual al polen que forma la miel.

Es confusa la noción de decirte

por que las palabras se me acaban,

igual que hablar del frío en el rostro,

cuando la montaña te infunde miedo

ante el vacío.

Aun, sin mas sonríes y sientes la gracia

Que hizo deidad a los olimpos sin pensarlo

tanto poder se va cuando te sabes hombre

Vital y arrojado... trémulo y ordinario.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Ser y estar

Haces la punta del tiempo en mis manos,
cuando avanzo lento entre tu mirada que crece,

y me esparzo ante tus ojos que alumbran el camino.

A veces, y solo a veces me canso de salirte al paso,
golpeando las piedras del camino, secando los charcos,
orillando la maleza hiriente para que nada te acaricie.

Entonces crece tu rostro y tus cabellos me abrazan,
afrodita de ojos negros y bronce en los largos brazos.
Acallo mi queja y te construyo un castillo en mis sueños.

Aquí se detiene todo,
la fantasía de dormir (en tu vestido)

se hace el margen que separa la estridencia de ser y estar...

No me permito la duda...
Te quiero con la aurora a cuestas,
y te odio, para quererte aun más...

martes, 2 de octubre de 2007

Esta sola

Hay demonios rondando
porque hay dolor en las cosas.

Podría ser amarga y tonta.

A veces se esconde tras el rostro.

Podría herirme de muerte,

ahogarme en el silencio de su rostro,

robarme el alma y guardársela.

Es tan frágil como una gota

de cristal hondo y adorable,

mas nunca podrá caer

sin que mis ojos,

sin que mis manos,

sin que mi cuerpo todo,

se deshagan por su sonrisa,

que si pudiese seria eterna.

lunes, 1 de octubre de 2007

Para no volver sin ti

Me place reírte y dolerme luego,
saltar y no matar la carne hosca,
padecer la furia del sol en los brazos
y caer junto a la noche sin más.

Ya no vendrás y a veces te extraño,
todo el tiempo te pienso,
que no es lo mismo el río y la corriente;
enmendarte en las lagrimas o el
arrepentimiento.

Suelo llorar tranquilo sin perderte,
y soy antes que tú y que yo
cuando te recuerdo inmaculada,
triste y mirándome sin hacerlo.

Abriendo los ojos para darme el pasado,
Y serrándolos sin hacerlo,
Solo para negarme el presente,
tal vez sin saberlo a cuenta de mi dolor.

Apago la mirada y eres imagen
intacta y quieta en mi frente.
Enciendo un poco la conciencia
y me dueles la mar que no conozco.

Me canso de las alas rosas
pero no me quejo por amar el vacío,
mas bien te contengo
y no me parto ni me voy para ti y por ti.

Te haces daño y me hechas al olvido
de donde te grito para que no escuches,
y de donde salgo cada noche
para mirarte dormir sin gesto alguno.

A veces la noche me reprocha
la inusual vanidad de mirarte,
sin atinar un poco en tus brazos
o tu vientre, que más bien en tu rostro.

Quisiera desgarrar la aurora
para que muriese y quedara quieta,
así jamás dejaría de tenerte
y tu sueño seria placentero y sin fin.
Ya no hay mas allá.
De pronto me vi frente a tus labios,
tuve la sensación de besarte
y no bastó, por que nunca se acaba.

El fin es la derrota
y no acabo para no perderme.
Para no regresar triste,
para no volver sin ti
ni tus pasos que me enervan.

No puedo con la tempestad
que emerge tras de ti,
y no me venzo ante tal gracia,
si no cuando sonríes y me abrazas.

No sé decir cosas dulces
y me crispa la piel pensarlas.
Por que no hay calma ni razón,
ni manera de decirlas cuando estas.

Hoy me levanto hacia oriente
cansado de siempre y de nunca,
agotando la esperanza que no hay
y hablándole a mi figura en el espejo.

Ya no hay respuestas
que no valgan por no tener sentido.
¿Que pudiera decirle al corazón?
Hoy te marchas y no hay vuelta atrás...

domingo, 30 de septiembre de 2007

Recuérdalo

Recuérdalo:
esta mañana eras tú
y sabias por qué.

Sucesos:
las calles son largas
sinuosas, estrechas y hoscas
gozas la miseria visual.

Te sientas, fumas,
arqueas las cejas
piensas, recapacitas.

Eras un niño:
los árboles siniestros
escondían las azucenas dormidas;
jamás las tocaste.

Salía el sol,
abuelo las regaba,
lucían entonces espejuelos,
hadas y demonios,
dulzura de tierra y flor,
góticos Tallos
entre botones de cristal.
Era la epopeya por el amor
y la mágica in transcurre...
reluciente en tu casco
parecías Héctor resucitado.

Y no así:

Las paredes enmohecieron
cargadas del tiempo,
inmersas en la pulcritud
reverberante y arbórea.

Hijos, esposa y jefe;
casa, coche y vacaciones;
rumiaste la sonrisa cotidiana;
lloraste la amargura sola;
andando sin saber
qué fue de las flores.
Sin recordar, papá.
Esta mañana eras tú
y sabias por qué.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Abandono, tú.

¿Qué fuera de mis palabras?
Te escribo y te releo en cada frase,
me vierto renombrándome en cada letra,
te me entrego y me devoro sin mirarte.

Hay tanta melodía en tu palabra
sin pronunciar sonido tus labios.
-¿Tiene que ser la fatalidad del tiempo
y la distancia tan desquiciante y amarga?-.

He cruzado este río
bajo la piedad de cronos,
he mirado mi rostro envejecerse
como una flor que se apaga;
sumergiendo mis pies
en sus aguas cristalinas.
Y turbias y crespas me han golpeado
su corriente de olvido y fantasía.
Me, abanadono, tú.

viernes, 28 de septiembre de 2007

I

Hola, ¿puedes escucharme?
Las paredes son muy cortas
casi asfixiantes, no hay luz,
me figuro ciego, nada más.

Te espere desde que recuerdo
mas no pasaste nunca por aquí;
tengo prisa, siempre hay violencia,
la rapidez es aterradora, me confunde.

Expectativa: una palabra peligrosa;
puedes matarte o matar,
resucitarte y resucitar,
(qué sucio es parecerse a dios)

No soporto el ruido de afuera:
las campanas gruñen enfermas
por un bautizo o una muerte;
Ironía suena a trillado ¿Puedo decirla?

Ahora todos son expertos:
se suben a una piedra y recitan,
te dicen lo tonto que sos; rabian,
no pueden ver a alguien soñar.

Puedes emborracharte,
salir y agarrarte a puños,
fornicar y fumar para ver caracoles,
pero no les digas que te suelten el cuello.

Corre hasta que los pies se te venzan,
aprieta los dientes y llora marica,
golpea el suelo, odia con todas las lagrimas;
pero nunca los vencerás (eso creen)

¿Quién te dijo que “podías”?
¿te sientes libre cuando protestas?
¿también cuando miras el fútbol?
¿piensas que el conductor de TV es intelectual?

Dicen tanto la rebeldía,
tanto la adoran, tanto le saben
¿y como no va a ser así?
Somos libres nadie lo discute (ni lo harán)

II

Quiero subir al cielo
para enseñarles el odio;
no podría bajar aún más
por que (en este infierno)
ya no puedo.

Las paredes me asustan,
no puedo llorar a solas,
alguien me escucha, me miran,
no me dejan en paz, me persiguen.

Todos creen que soy tonto,
se enamoran y luchan,
pero el dolor no lo expresan,
les aterra sentir.

Me dicen que no sirvo,
ser el centro del mundo
es tarea tan sencilla,
y la desempeñan muy bien.

III

Llévate la sensibilidad:
las mujeres lloran
los hombres gritan
los niños aprenden
las niñas estorban
los viejos se olvidan
las viejas son amargadas
los mendigos son vergonsozos
los homosexuales dan asco
los curas aun más pero no les dices
no mientas
no llores
no me grites
no me mires
no te muevas
no pienses
no sueñes
no luches
no pidas
no ores
no vivas
muérete, muerte.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Hora del alba

Las luces despiertan.
En las penumbras se sueña.
El mendigo habla de candidez
en tanto que un banquero se truena las manos.

Qué insoportable es el día.
La gente me mira con odio.
Ni campanas ni jardines alivian:
la sombra del árbol me niega.

Tan adorable y serena es Andrómeda,
cuando sólo los perros ladran ansiosos;
las calles huelen a humedad pestilente
y cruzado de manos,
tranquilo,
puedo mirar la vida.