miércoles, 3 de octubre de 2007

Ser y estar

Haces la punta del tiempo en mis manos,
cuando avanzo lento entre tu mirada que crece,

y me esparzo ante tus ojos que alumbran el camino.

A veces, y solo a veces me canso de salirte al paso,
golpeando las piedras del camino, secando los charcos,
orillando la maleza hiriente para que nada te acaricie.

Entonces crece tu rostro y tus cabellos me abrazan,
afrodita de ojos negros y bronce en los largos brazos.
Acallo mi queja y te construyo un castillo en mis sueños.

Aquí se detiene todo,
la fantasía de dormir (en tu vestido)

se hace el margen que separa la estridencia de ser y estar...

No me permito la duda...
Te quiero con la aurora a cuestas,
y te odio, para quererte aun más...

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