cuando avanzo lento entre tu mirada que crece,
y me esparzo ante tus ojos que alumbran el camino.
golpeando las piedras del camino, secando los charcos,
orillando la maleza hiriente para que nada te acaricie.
afrodita de ojos negros y bronce en los largos brazos.
Acallo mi queja y te construyo un castillo en mis sueños.
la fantasía de dormir (en tu vestido)
se hace el margen que separa la estridencia de ser y estar...
Te quiero con la aurora a cuestas,
y te odio, para quererte aun más...

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