lunes, 15 de octubre de 2007

Perjura

Mi rostro se desdobla traspuesto en la noche,
si pudiese separarme y fragmentarme todo,

la cosa consistiría simplemente en tres fondos:

Esperarte ausente de mí y salirte al paso cada vez.

Ya no basta la obscuridad sobre tu pecho,
ni la calidez sonora de tus labios en las nubes,

tampoco que me muestres tus hombros recortados,

atados a la saliente púrpura y querible de tu corazón.


Este hundirse hacia la historia de otros,
este apagarse la sangre en los ojos de alguien más,

esta ansiedad de palabras dichas por ti a los demás,

esta avidez de estar tras tus pasos sin mas que andarte.


No basta pues ni siquiera saberte, menos sentirte.

Las palabras se tornan herramientas difusas y hoscas,

donde los labios van tras los labios carmines,

donde los ojos van a por los ojos y solo por tus ojos,

donde se repite la insoportable visión de agotárteme

desértica y traslucida... para ya solo amarte sin palabras...


El agua que sorbo del tiempo que me das se acaba,
sin desprecio de tus manos cuando me buscan,

tan solo para sentirse seguras sin ser mas allá,

por que cuando se acaban las palabras,

sólo quedan los besos y esos,

esos no los das.

2 comentarios:

UMA dijo...

Usted me conmueve largamente, Componedor.
Hasta hace creer que el amor es cierto eternamente.
Mi abrazo y mi beso

Kunuca dijo...

increible! sus palabras estan tan llenas de verdades, de desesperados hechos...
besos