sábado, 29 de septiembre de 2007

Abandono, tú.

¿Qué fuera de mis palabras?
Te escribo y te releo en cada frase,
me vierto renombrándome en cada letra,
te me entrego y me devoro sin mirarte.

Hay tanta melodía en tu palabra
sin pronunciar sonido tus labios.
-¿Tiene que ser la fatalidad del tiempo
y la distancia tan desquiciante y amarga?-.

He cruzado este río
bajo la piedad de cronos,
he mirado mi rostro envejecerse
como una flor que se apaga;
sumergiendo mis pies
en sus aguas cristalinas.
Y turbias y crespas me han golpeado
su corriente de olvido y fantasía.
Me, abanadono, tú.

1 comentario:

UMA dijo...

Sus versos tienen una calidez muy propia del tipo de poesìa que ha mi me gusta.
He encontrado en muchos amigos mexicanos un algo especial que me atrapa por su calidez.
Bello, sin duda.
Va un abrazo